Hoy nuestro Mental Coach de referencia Francisco González, nos trae un post tan interesante como su título: Cómo jugar mejor al golf.
En él nos habla de muchas cosas, como por ejemplo cómo ha evolucionado nuestro hcp a partir de la introducción del World Handicap System o la posibilidad de mejorar a partir de salir de nuestra zona de confort.
Esperamos que sea de vuestro agrado y que lo encuentren tan interesante como nosotros.
Cómo jugar mejor al golf. Por Francisco González.
Nuestro cerebro se encuentra cómodo en un estado que se denomina zona de confort, siendo nuestras costumbres, hábitos y creencias las que moldean esa zona para que nuestra mente se halle en un modo tranquilo y controlable.
La fijación de metas, objetivos, propósitos, intenciones y compromisos afectan a ese estado por cuanto suponen la alteración del sosiego en esa zona pues ello implica la necesaria creación de nuevas prácticas, hábitos, rutinas, costumbres y creencias.
Aunque antes de 2020 las estadísticas no eran muy fiables, cuando en ese año se introduce el World Handicap System se constata oficialmente (estadísticas en un período de 5 años) que los jugadores amateurs en todo el mundo, como grupo, no han mejorado colectivamente su hándicap de manera significativa y ello a pesar de practicar más o usar intensamente apps de mejora y análisis, advirtiéndose -por tanto- que permanecen en sus hándicap durante años.
Mejoras de material frente a cambio de mentalidad
Soy de la opinión de que aún con la mejora del material de golf, de la calidad de las bolas, de los avances tecnológicos para el análisis del swing, del perfeccionamiento específico en la preparación física y de la mejora en la formación de los instructores y la enseñanza, el nivel de rendimiento y desempeño del jugador amateur no ha progresado en consonancia con todo ello.
Creo firmemente que esa realidad responde al hecho de que enfrentarse a cambiar o modificar la zona de confort de cada uno no se consigue con mejores palos o drivers o con mejores bolas, se consigue solamente modificando la forma de pensar y de actuar estableciendo nuevos propósitos, metas y compromisos.
En este sentido, conviene romper de una vez por todas el convencimiento y opinión que lleva a creer que el golfista amateur no necesita del entrenamiento mental para mejorar su rendimiento. Ya sé que al golfista amateur promedio no se le pueden exigir estándares de compromiso y dedicación de alto rendimiento pero si de verdad quiere mejorar y progresar necesita del conocimiento y entrenamiento de las habilidades mentales que lo ayudarán a ello.
Para mejorar hay que entender lo que se hace
El golfista amateur precisa entender y aprender CÓMO SE JUEGA MENTALMENTE AL GOLF, de manera que necesita:
Comprometerse con el proceso antes que con el resultado (La base de todo)
Realizar entrenamientos exigentes en dificultad (Confianza)
Aprender la respiración diafragmática y la regulación emocional (Relajación y Control)
Practicar el mindfulness, atención y foco (Mejor Toma de Decisiones)
Aprender la Visualización y tener Rutinas Pre Golpe y Post Golpe (Concentración)
Fortalecer la resiliencia (Aceptación)
En definitiva, se trata de instruirse y ejercitar habilidades mentales sencillas que posibilitan jugar mejor al golf y también vivir mejor.
Puede encontrar todo esto en El Entrenamiento Mental en Golf y echar un vistazo para leer las primeras páginas (versión Kindle) en:
Desconexión entre mente y cuerpo en golf no suena bien. En este post Francisco González nos da unas herramientas para comprender qué sucede y cómo entender que las habilidades y destrezas adquiridas se pueden ver bloqueadas por factores externos.
El título es perfecto para este interesante artículo. Esperamos que os guste.
La gran desconexión. Por Francisco González.
¿Cuál es la desconexión que existe en los golfistas al valorar las habilidades humanas y las técnico/físicas que el golf les solicita y requiere?
No se puede negar que el golf es un deporte muy técnico y exigente que demanda movimientos biomecánicos complejos, una gran coordinación óculo-manual y una adecuada psicomotricidad fina y gruesa.
Es cierto que tales demandas pueden quedar atemperadas por el propósito de su práctica, ya que su ejercicio social o de ocio frente al de competición y alta competición va a modular extraordinariamente dichas exigencias.
Habilidades técnicas y físicas
Durante siglos se ha impuesto poderosamente la creencia de que las habilidades técnicas y físicas eran las únicas que debía adquirir todo golfista si quería dominar su práctica y si quería obtener buenos resultados y éxito en su rendimiento.
Esta ha sido y es la orientación del golf de antes y el de ahora. Una orientación que se enfoca en el resultado. El resultado del golpe y el resultado final del score de la vuelta o la competición.
No soy tan estúpido como para no reconocer la importancia del resultado en el deporte y, en nuestro caso, en el golf. Pero no es lo mismo que el resultado sea el FIN ÚNICO de la práctica del golf o que sea LA CONSECUENCIA de los actos y pensamientos del golfista.
Incorporación del entrenamiento mental en el golf
A pesar de que en las últimas décadas se viene reconociendo que el golf es, tal vez, el deporte más exigente a nivel mental y se propugna la necesidad de establecer pautas metodológicas y pedagógicas para la incorporación del entrenamiento mental en el aprendizaje del golf, lo cierto es que poco o muy poco se ha avanzado en su incorporación en el ámbito institucional deportivo y en la cultura de la enseñanza e instrucción.
Las ciencias médica, psicológica, neurológica y deportiva han demostrado, de forma apabullante, que el enfoque exclusivo en el resultado, exacerba el ego, crea ansiedad y estrés además de provocar dudas, miedos y frustración en la práctica deportiva.
Las habilidades humanas que requiere el deporte en general y especialmente el golf son precisamente el antídoto ante las consecuencias negativas de un enfoque exclusivo en el resultado.
Múltiples habilidades difíciles de conectar
Para el golf se hace imprescindible aprender habilidades humanas como la concentración, la atención plena, la gestión emocional, la autoconfianza, la mentalidad de crecimiento, la mentalidad positiva, la paciencia, la resiliencia, la humildad o la adecuada toma de decisiones.
Las habilidades humanas y las herramientas que permiten su aprendizaje están desconectadas de la intención de la inmensa mayoría de los golfistas, no las consideran necesarias para la mejora de su rendimiento deportivo y para la obtención de mejores resultados.
Pero les puedo asegurar que da igual el propósito, o el nivel técnico, da igual si se trata de un amateur o un profesional, da igual la edad del golfista. Las habilidades técnicas y físicas sirven exclusivamente para el golf, las habilidades humanas no sólo sirven para el golf sino que, lo que es más importante, sirven para la vida.