«En cualquier campo de Golf de nuestras islas, encontrarás lugares incríblemente bellos»

José Royo. Director de golfencanarias.com

No se puede conocer lo que no se sabe nombrar.

Con esta frase inicia nuestro Coach Mental Paco González su nuevo post, en el que nos habla del entrenamiento mental en edades tempranas y cómo evoluciona con el crecimiento del niño.

Pero mejor que nosotros mejor que sea él mismo el que lo haga con este vídeo.

El golf está creciendo como deporte (se ha pasado en todo el mundo de 61 millones de practicantes antes de la pandemia a más de 66 millones en la actualidad) y está teniendo un impacto positivo en la salud física de los adultos a raíz de dicha pandemia mundial además de favorecer una mejora en la salud mental de los practicantes de todas las edades.

No parece adecuado seguir dando la espalda a esta realidad y no conviene seguir creyendo que el golf es sólo y exclusivamente una cuestión de técnica y de resultados. En tal sentido, el entrenamiento mental es imprescindible para el actual golfista amateur y tiene que jugar un papel esencial en la incorporación de los nuevos jugadores y jugadoras que acceden por primera vez al mundo del golf a la vez que tiene que ser un pilar indiscutible en la formación de las nuevas generaciones de golfistas.

Para los niños/as y preadolescentes el golf puede darles su primer contacto con la interacción social, la disciplina y la dedicación, y aunque conocemos el estereotipo de los padres que presionan demasiado a sus hijos/as, la mayoría de los adultos quieren que sus hijos/as participen en el golf para recibir la educación que el deporte les puede brindar, incluida la conexión social para mejorar su salud mental.

Durante toda la edad escolar se ha corroborado (1) que «la participación en el deporte en edad escolar durante la preadolescencia y la adolescencia fue un predictor estadísticamente significativo de síntomas de depresión más bajos, estrés percibido más bajo y salud mental autoevaluada más alta en la edad adulta joven”

El golf exige antes de cada tiro en el campo, el que el/la golfista deba de tener en cuenta ciertos elementos, como el viento, la ubicación de la bola, los obstáculos que hubiese, el objetivo y el palo que necesitará para ejecutar el golpe que haya decidido y todo ello antes de realizar el tiro. Con cada nuevo factor que acontezca el/la golfista debe tomar toda esa información y modificar su enfoque para el próximo swing y el próximo golpe. Todo ello demanda además de una práctica física del golpe el que se establezcan imágenes mentales a modo de visualización del golpe, lo que favorece el análisis y la práctica imaginada.

Por otra parte el golf proporciona a los niños/as y jóvenes un campo de juego gigantesco de retroalimentación negativa que les obliga a confiar en su capacidad de recuperación para continuar con el juego en la ronda, pues “el efecto de jugar al golf en la salud mental de niño/as y adolescentes les proporciona una alta resiliencia que les hace experimentar una experiencia positiva de emociones que puede mejorar tanto su autoestima como su reacción de adaptación psicológica” (2).

También y aunque parezca bastante obvio una de las formas más beneficiosas en que el golf puede ayudar a los niños/as es sacarlos al sol. Desde un punto de vista fisiológico, la exposición segura a la luz solar puede aumentar los niveles naturales de vitamina D en los/as golfistas. Las deficiencias de vitamina D pueden causar fatiga, depresión, pérdida de densidad ósea y el debilitamiento del sistema inmunológico.

Con el Entrenamiento Mental se cruzan la actividad física y el bienestar mental. El Coach Mental de Golf ayuda a los/as golfistas a mantener altos niveles de rendimiento al priorizar la aptitud mental y también analiza la participación deportiva en relación con las habilidades mentales necesarias para el mejor rendimiento deportivo así como la regulación emocional.

Tal y como se dice en la cita no se puede conocer lo que no se puede nombrar. Los padres, madres, tutores, instructores y entrenadores deben de profundizar en el conocimiento de las características evolutivas (tanto desde el punto de vista fisiológico como psicológico o mental) de las niñas, niños y jóvenes que se dedican al aprendizaje y a la competición de golf, cuando además tales características son distintas y complejas para cada una de las diferentes categorías de edad.

En esta entrega y las próximas obviaré los contenidos generales, específicos y los ejercicios del entrenamiento mental para cada una de las edades y plantearé, como digo, los aspectos relevantes de la evolución fisiológica, mental y emocional.

Este primer post desciende a lo que denomino Etapa de Enseñanza y Aprendizaje que abarca la Categoría Benjamín (hasta 10 años)

En esta etapa (3) se producen cambios corporales que afectan al crecimiento de la estructura ósea y al fortalecimiento de los músculos y ligamentos. El corazón aumenta de tamaño, con lo cual aumenta la capacidad de trabajo, y los niños/as pueden realizar movimientos intensos y potentes aunque torpes y les resulta difícil realizar movimientos delicados o finos.

En esta categoría de edad el niño/a NO DEBE DEJAR DE JUGAR pero debe hacerlo de una manera más coordinada y precisa, resolviendo mejor las tareas y actividades cuando tienen un carácter de juego.

De los 6 a los 8 años la familia sigue siendo muy importante para él y ahora también lo empiezan a ser los amigos y profesores. Se forman los primeros grupos de amigos y son frecuentes los juegos en equipo. Son relaciones frágiles que se pueden romper por cualquier pequeño contratiempo. El concepto de amigo es aquel que le complace.

De los 8 a los 10 años sus emociones son más equilibradas (aunque se puede enfadar con frecuencia), se forma una imagen de sí mismo y puede empezar a compararse con los demás. Necesita el refuerzo de los adultos y su aprobación para fomentar su autoestima.

Las sensaciones y percepciones en esta etapa son imperfectas aunque se ha advertido un avance en la percepción del tiempo tal vez debida a la presencia de los estímulos audiovisuales tan presentes en nuestras vidas. En este sentido, aún muestran dificultades en la percepción del tempo, no procesan debidamente lo rápido de lo lento, si los lapsus son cortos, se mueven más lentamente y si son largos lo hacen rápido y tienen dificultad para procesar el tiempo en horas, minutos o segundos.

La atención en gran parte es involuntaria, se distraen con facilidad, no pueden estar concentrados por mucho tiempo, aunque de nuevo la presencia de los estímulos audiovisuales hace que puedan estar enfocados en ellos durante largos lapsos de tiempo. El volumen de la atención es limitado, pues sólo alcanza a 2 ó 3 objetos y la distribución de la atención es también limitada. La memoria es involuntaria, aprenden mecánicamente, aunque la buena memorización esta ligada a lo que les interesa. El análisis mental les resulta difícil.

Los niños/as en esta etapa se caracterizan por la impulsividad, empiezan a desarrollar las acciones volitivas, no hay diferencia entre el tiempo de pensar y hacer, sólo comprenden los fines inmediatos, no los lejanos, y está poco expresada la capacidad para vencer obstáculos, de ahí el pobre desarrollo de las cualidades volitivas.

Desde el punto de vista emocional de los 6 a los 10 años (incluso hasta los 12) las niñas y niños pasan por un período de cierta serenidad, expresan sus emociones y han dejado atrás la época de los porqués y las perturbaciones en las que el miedo y la falta de control emocional eran habituales. Las normas y los valores son fuente de interés y su desarrollo cerebral les permitirá comprender sus procesos emocionales y lo que es más importante su regulación. Atenderán a afrontar sus temores y fobias y sus referentes serán su familia, maestros y sus iguales.

Su sistema nervioso empieza a adquirir un desarrollo pleno lo que provoca cambios en su actividad y eso les hace pasar de la excitación a la inhibición. En este período aumentan las posibilidades de entrenar el autocontrol fundamentalmente por el crecimiento de su cortex frontal lo que va a favorecer una autorregulación de sus conductas.

Con el desarrollo de su sistema nervioso, y la ampliación de las relaciones así como de las normas y reglas desarrollarán la valiosa herramienta del auto control emocional.

En próximos posts trataré de hacerles conocer un poco más algunas de las características evolutivas más importantes de las que les he hecho mención y continuaré estructurándolas por categorías de edad en consonancia con las categorías que establece la Federación Española de Golf y todo ello con el fin de que con su conocimiento se pueda mejorar la formación de nuestros niños/as y jóvenes deportistas.

  1. Jewett, R., Sabiston, (et al) (2014). “Participación deportiva escolar durante la adolescencia y salud mental en la edad adulta temprana”. Diario de Salud Adolescente.
  2. Schulze, Carolin (et al) (2020). “A sex/gender perspective on interventions to promote children’s and adolescents’ overall physical activity: results from genEffects systematic review”. Friedrich-Alexander-Universität Erlangen-Nürnberg. Ed. Springer.
  3. González Figueredo Madelín, (2009). “Psicología de las edades y entrenamiento deportivo”, Revista Digital         efdeportes, nº 134.

Francisco González

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fggolfmentalcoaching@gmail.com

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