«En cualquier campo de Golf de nuestras islas, encontrarás lugares incríblemente bellos»

José Royo. Director de golfencanarias.com

El desinterés por el entrenamiento mental (2). Por Francisco González.

El desinterés por el entrenamiento mental (2). Por Francisco González.

El desinterés por el entrenamiento mental que publicamos la semana pasada, ha tenido una grata consecuencia en forma de segunda parte, que se presenta aún más interesante que la primera y que finalizará con una tercera parte.

Permítannos que vayamos directamente a él, en el que nuestro Coach Mental de referencia Francisco González nos explica qué pensamientos nos pasan a los jugadores por la cabeza y cuales de ellos son positivos o negativos.

Esperamos que os guste.


El desinterés por el entrenamiento mental. Por Francisco González.

El golfista amateur no rechaza necesariamente el entrenamiento mental, rechaza una solución cuya necesidad todavía no percibe, cuyo beneficio le cuesta visualizar y cuyo lenguaje tradicional no conecta con su experiencia cotidiana en el campo.

Analicemos el comportamiento del golfista amateur ante el entrenamiento mental y veamos sus principales barreras mentales, a la vez que les invito a identificar aquellas que pudieran tener.

Mi problema es técnico

Es probablemente la barrera número uno. El jugador hace un mal golpe y atribuye la causa al swing: estoy levantando la cabeza; estoy entrando demasiado por fuera; necesito mejorar el juego corto. Nunca atribuye el error a: tenía miedo de tirarla al agua; dudé si tirar a la derecha; no me comprometí con la decisión.

Incluso cuando el patrón real es claramente emocional o atencional el golfista amateur generalmente atribuye el error a una causa externa o técnica del problema, de manera que la ventaja de esa explicación es que proporciona una sensación de control. Si el problema es el swing, existe un ejercicio que puedo hacer.

El problema mental es mucho menos tangible y el jugador intenta solucionar con técnica problemas que a veces aparecen únicamente bajo presión, después de un error o cuando está pendiente del resultado.

Yo ya sé jugar, lo que me falta es jugar mejor

Esta es una barrera especialmente frecuente en jugadores de nivel medio. El jugador considera que el entrenamiento mental es algo para: profesionales, jugadores competitivos y muy buenos o juniors.

No entiende que las habilidades mentales no son una intervención para cuando existe un problema grave, son habilidades de rendimiento. Un hándicap 25 y un hándicap 5 pueden necesitar entrenamiento mental, pero probablemente para cosas diferentes.

Por ejemplo, el primero puede necesitar: gestión de la frustración, control de la atención o rutinas. El segundo puede necesitar: gestión de la presión, gestión de las estrategias o control de expectativa.

Yo soy así

Esta es una barrera peligrosa para el rendimiento deportivo: Es que soy muy nervioso; tengo mucho carácter; cuando me enfado, me enfado; siempre he sido muy negativo; soy muy competitivo.

Pero todo eso son conductas y no son una característica de la personalidad y no olvidemos que las conductas son modificables. Desde el punto de vista mental o psicológico resulta muy cómodo creerse esas conductas porque elimina la necesidad de cambiarlas. Si soy así entonces no hay nada que entrenar.

No se es necesariamente una persona nerviosa, negativa o competitiva pues normalmente puede tratarse de haber aprendido determinadas respuestas ante determinadas situaciones. Y aquello que se aprende puede modificarse.

El resultado proporciona una falsa sensación de causalidad

Un jugador hace 82 y al día siguiente hace 91 de modo que busca una explicación: ¿cómo puede ser si ayer estaba pegándole muy bien?. Quizá el swing haya sido prácticamente igual pero lo que cambió pudo ser: sueño; estado emocional; expectativas; viento; decisiones; atención; paciencia; respuesta a los errores.

El golf tiene una enorme variabilidad estadística y eso hace que el jugador pueda atribuir incorrectamente el resultado a una causa concreta, lo que dificulta todavía más la valoración del entrenamiento mental.

Una sesión de entrenamiento mental no garantiza bajar cinco golpes mañana pero puede aumentar la probabilidad de ejecutar mejor determinadas conductas durante muchas vueltas. El beneficio, por tanto, es probabilístico y acumulativo, no necesariamente inmediato.

En el próximo y último post de la serie expondré las restantes barreras a las que se enfrenta el golfista amateur que le impiden entender y reconocer el auténtico valor que tendría en su juego el entrenamiento mental. Hasta entonces.

Francisco González
www.golfmentalcoaching.com

Bubok
Amazon
La Casa del Libro

El desinterés por el entrenamiento mental. Por Francisco González.

El arte del putt. Por Francisco González.

Pensar antes de ejecutar el golpe. Por Francisco González.

 

La visualización: ejercicios prácticos (1 de 4).

La visualización: ejercicios prácticos (2 de 4).

La visualización: ejercicios prácticos (3 de 4).

El desinterés por el entrenamiento mental. Por Francisco González.

El desinterés por el entrenamiento mental. Por Francisco González.

El desinterés por entrenar, sea el deporte que sea, siempre es preocupante. Si hablamos de desinterés por entrenar la faceta mental en golf, es sinónimo de problemas a gran escala.

Nuestro Coach Mental de referencia Francisco González nos explica en este post cómo evitar y cuáles son las causas de que aparezca esta apatía por entrenar algo que muchos entendidos lo ponen como más del 60% de nuestro juego.

Esperamos que os guste.


El desinterés por el entrenamiento mental. Por Francisco González.
¿Cuál es la razón o el motivo del desinterés general del golfista amateur por el entrenamiento mental?

Desde mi visión personal y después de casi diez años de dar y brindar ese entrenamiento e instrucción, creo haber encontrado una respuesta que supone una explicación más profunda que la simple idea de que una mayoría de amateurs no estén interesados en la psicología del golf, pues el problema no está en el valor que la misma pueda tener, sino en cómo el golfista amateur interpreta el problema que tiene.

Y estas son, para mi, algunas de las paradojas de ese aparente sin sentido.

El amateur sabe que lo mental importa… pero no lo considera entrenable.

Pregúntale a un golfista después de una vuelta qué le pasó en un hoyo concreto y te dirá: me puse nervioso, me enfadé, me precipité, pensé en el resultado… es decir, sabe perfectamente que tuvo un problema mental, pero cuando le propones entrenarlo su respuesta es: yo lo que necesito es mejorar mi swing.

El swing se percibe como una habilidad concreta, objetiva y legítima de entrenar. La atención, la gestión emocional, la autoconfianza, la toma de decisiones, la concentración, la rutina pre-shot o la aceptación del error se perciben muchas veces como algo intangible, casi sólo como una cuestión de “tener cabeza”.

Por tanto, el jugador no piensa: Tengo una carencia de habilidades psicológicas que debería entrenar, sino que piensa: tengo un problema con mi golf y busca una solución técnica.

Entrenar la mente obliga a asumir responsabilidad

Normalmente a todos nosotros nos resulta incómodo aceptar la propia responsabilidad. Si mi swing es malo, puedo decir: mi swing es malo. Si mi material no es bueno: necesito mejores palos. Si el campo está complicado: el campo estaba imposible. Si el viento era fuerte: hoy hacía demasiado viento.

Pero si hablamos de habilidades mentales, aparece una pregunta mucho más incómoda: ¿Qué estoy haciendo para remediar lo que está ocurriendo? y eso implica responsabilidad, no culpabilidad sino responsabilidad.

El viento no está bajo mi control. Un mal bote tampoco. El resultado tampoco completamente, pero sí puedo entrenar mi respuesta ante esas y otras muchas cuestiones. Todo eso es intelectualmente muy sencillo, pero psicológicamente bastante más exigente.

El amateur no percibe el coste de sus errores mentales

Probablemente ningún jugador amateur calcula cuánto le ha costado un error mental. Imaginemos a un jugador hándicap 18 que pierde: un golpe por una mala decisión;  otro por precipitarse después de un error; otro por intentar recuperar inmediatamente; otro por desconectarse después de un doble bogey; otro por perder la concentración en un putt; otro por enfadarse e insultarse por tirar una bola al agua.

Serían seis golpes. Sin embargo, probablemente salga del campo diciendo: tengo que mejorar el approach. Es decir, no existe una contabilidad mental del coste de las decisiones y emociones. Y lo que no se mide tiende a infravalorarse.

Puede que los amateurs no es que no quieran entrenamiento mental es que no saben que lo necesitan.

Y verdaderamente se trata de cuestiones muy diferentes. Si alguien no conoce una necesidad, no la busca. Un golfista puede buscar: profesor de swing; fitting de palos y bolas?; clases; preparación física; material; análisis de TrackMan; vídeos; drills y ejercicios… y todo ello porque el ecosistema del golf le ha enseñado que esas cosas mejoran su juego, pero ¿Quién le ha enseñado sistemáticamente que también puede entrenar la respuesta emocional después de un mal golpe? ¿Quién le ha explicado que la concentración no es una cualidad que “se tiene o no se tiene” sino una habilidad que puede entrenarse? ¿Quién le ha enseñado que una rutina pre-shot es una herramienta de autorregulación? ¿Quién le ha demostrado cuánto le cuestan en golpes sus pensamientos durante una vuelta?

Es mi opinión personal y experiencial. Creo sinceramente que el golfista amateur debería llegar a una conclusión importante: necesito entrenar mentalmente si quiero mejorar.

Hasta el próximo post.

Francisco González
www.golfmentalcoaching.com

Bubok
Amazon
La Casa del Libro

El golf amateur no debería imitar al golf profesional. Por Francisco González.

El arte del putt. Por Francisco González.

Golf estoico: el equilibrio. Por Francisco González.

Pensar antes de ejecutar el golpe. Por Francisco González.

 

La visualización: ejercicios prácticos (1 de 4).

La visualización: ejercicios prácticos (2 de 4).

La visualización: ejercicios prácticos (3 de 4).

El golf es el juego de la incertidumbre. Por Francisco González.

El golf es el juego de la incertidumbre. Por Francisco González.

La Incertidumbre rodea siempre al golf, que es un deporte con dos aspectos muy importantes, el técnico y el mental, donde cada vez más entendidos en la materia dan mucha más importancia al entrenamiento de este último.

Nuestro Coach Mental de referencia Francisco González nos explica en este post cómo “jugar” con la incertidumbre en vez de tratar de eliminarla.

Esperamos que os guste.


Nos hemos obcecado en convertir todos los ámbitos básicos y esenciales de nuestra vida, en un empeño por la eficiencia y la productividad. Queremos un mundo sin procesos, sin amor, que todo sea previsible, y lo estamos consiguiendo. La competición ha devorado al juego. (Jorge Dioni, periodista y escritor).

Convivir con la incertidumbre

En mi libro “El Entrenamiento Mental en Golf” digo que el golf es el juego de la incertidumbre y que concentrarse en el resultado y sobre lo que no se tiene control es perjudicial para el rendimiento, por lo que es fundamental centrarse en el proceso.

El golf puede entenderse como un deporte en el que la incertidumbre no es un accidente del juego, sino una de sus condiciones esenciales.

El jugador puede decidir la rutina, el objetivo, la estrategia, la selección de palo, la visualización y el movimiento pero el resultado final no está enteramente dentro de su esfera de acción y además, en el golf, la incertidumbre no aparece después del golpe, está presente antes de ejecutarlo.

El sufrimiento del jugador no procede tanto de la incertidumbre como de su resistencia a aceptarla.

El jugador quiere saber antes de golpear que la bola irá donde pretende. Pero esa certeza no existe. Cuando intenta conseguirla mentalmente, suele aparecer el exceso de control:

– ¿Y si fallo?
– Tengo que hacer birdie
– No puedo volver a hacer bogey
– Necesito que este putt entre
– Tengo que hacer un buen swing

El problema no es pensar en el resultado en sí. El problema es tratar el resultado como si pudiera convertirse en una variable bajo control mediante el pensamiento.

El golf no exige eliminar la incertidumbre, sino jugar correctamente dentro de ella.

Un jugador mentalmente fuerte no es aquel que consigue sentirse seguro antes de cada golpe. Es aquel que puede actuar con calidad sin necesitar sentirse seguro y eso cambia radicalmente el concepto de confianza.

La confianza no sería: Sé que voy a ejecutar bien, sino: No sé qué va a ocurrir, pero sé cómo quiero afrontar lo que ocurra. Es una distinción importante. La primera necesita certeza sobre el futuro. La segunda sólo necesita confianza en la propia capacidad de respuesta.

La incertidumbre hace que el golf sea un juego de decisión, no solamente de ejecución.

Incluso antes del swing hay incertidumbre: ¿Driver o madera? ¿Atacar la bandera o jugar al centro? ¿Dónde está realmente el peligro? ¿Qué efecto tendrá el viento? ¿Cuánto rodará la bola? ¿Qué lie encontraré?

Por tanto, el golfista no controla el resultado, pero sí puede gestionar probabilidades, por eso el buen jugador no juega con certezas, juega con probabilidades y esto permite diferenciar dos mentalidades:

Jugador orientado al resultado: Quiero que ocurra X
Jugador orientado al proceso y la probabilidad: ¿Qué decisión aumenta las posibilidades de que ocurra X y reduce el coste de que no ocurra?

Se trata de hacer todo lo que dependa de uno sabiendo que eso no garantiza el resultado.

El golf exige tomar decisiones y ejecutar acciones cuyo resultado no podemos conocer de antemano y por eso, la fortaleza mental en golf no consiste en conseguir certeza sobre lo que va a suceder, sino en desarrollar la capacidad de rendir bien sin necesitar esa certeza.

Esto tiene una consecuencia respecto a la concentración pues quizá el problema de “concentrarse en el resultado” no sea que el resultado sea malo como objeto de atención en términos absolutos, sino que el problema sea que el resultado pertenece al futuro y, por tanto, introduce una variable que el jugador no puede controlar.

La atención funciona mejor cuando está estrechamente vinculada al presente.

No puedes controlar:
– dónde termina exactamente la bola
– el bote
– el viento que habrá dentro de dos segundos
– si entra el putt
– qué score tendrás al terminar

Sí puedes controlar:
– dónde decides apuntar
– qué objetivo eliges
– tu rutina
– tu decisión
– tu compromiso con el golpe
– la calidad de tu atención
– tu respuesta al resultado

Jugador de proceso

Y en esto consiste ser un jugador de proceso y no de resultado, en prestar atención a lo que realmente puedes hacer y que te puede dar la mejor oportunidad de obtener el resultado que deseas.

La incertidumbre no es un problema que como golfista debas resolver. Es la condición que debes aprender a habitar pues no necesitas saber qué va a ocurrir para jugar bien. Necesitas saber qué hacer cuando no sabes qué va a ocurrir.

Hasta el próximo post.

 

Francisco González
www.golfmentalcoaching.com

Bubok
Amazon
La Casa del Libro

El golf amateur no debería imitar al golf profesional. Por Francisco González.

El arte del putt. Por Francisco González.

Golf estoico: el equilibrio. Por Francisco González.

Pensar antes de ejecutar el golpe. Por Francisco González.

 

La visualización: ejercicios prácticos (1 de 4).

La visualización: ejercicios prácticos (2 de 4).

La visualización: ejercicios prácticos (3 de 4).

Ya tenemos ganador del bono de 2 noches para 2 personas en el Hotel Barceló Tenerife

Ya tenemos ganador del bono de 2 noches para 2 personas en el Hotel Barceló Tenerife

Ya tenemos ganador del bono que sorteábamos del Hotel Barceló Tenerife en el sur de la isla de Tenerife.

Todo se fraguaba el pasado 23 de mayo con la disputaba del V Torneo de Golf Barceló Tenerife, con la victoria de la pareja formada por Sergei Shakolin y Oleg Belousov y del que pueden leer la crónica haciendo clic aquí.

Shakolin y Belousov ganadores absolutos del Torneo Barceló Tenerife en Golf del Sur.

Ese mismo día surgía la idea de sortear 2 noches de hotel para 2 personas en el Hotel Barceló Tenerife, que es uno de los referentes en cuanto a golf se refiere en el sur de Tenerife.

Sorteo en el propio hotel

Agradecer al Hotel Barceló Tenerife que nos cediera este bono para el sorteo, que se realizó el pasado sábado 25 de julio en las instalaciones del propio hotel.

Barceló Tenerife 5 Estrellas: una experiencia única entre naturaleza, deporte, gastronomía y exclusividad

Las bases del sorteo estaban en el artículo que publicamos del hotel hace unas semanas y los números de participación eran asignados según entraban en nuestras RRSS. 

Una vez llegada la fecha tope, nos fuimos al hotel a hacer el sorteo, resultando ganador el nº 8 y como reservas el 21 y el 27.

Nos hemos puesto en contacto con el ganador, en este caso ganadora, y ha recibido la noticia con la consiguiente alegría.

Esperamos que disfrute plenamente del hotel, que le podemos asegurar que está a la cabeza de la oferta hotelera en Canarias.

Barceló Tenerife 5 Estrellas: una experiencia única entre naturaleza, deporte, gastronomía y exclusividad

 

La conexión cerebral en el golf: el neurofeedback (1). Por Francisco González.

La conexión cerebral en el golf: el neurofeedback (1). Por Francisco González.

Que existe una relación directa entre neurociencia y golf es evidente. Cada vez más jugadores le dan una importancia elevada al entreno mental.

Nuestro Coach Mental de referencia Francisco González nos explica en este post qué partes de nuestro cerebro se activan en cada momento y qué sucede a nivel de ondas y frecuencias cerebrales.

Esperamos que os guste.


En los próximos 4 post les hablaré del uso del neurofeedback en golf (con mis alumnos/as utilizo dispositivos de encefalografía EEG que miden las ondas cerebrales del jugador en tiempo real) y les propondré ejercicios prácticos para conseguir estar en un estado mental que favorezca su mejor juego y rendimiento. Empecemos.

Las frecuencias cerebrales (u ondas cerebrales), como saben, son patrones de actividad eléctrica generados por millones de neuronas comunicándose entre sí. Se miden en Hercios (Hz) o ciclos por segundo y varían según nuestro nivel de alerta, pensamiento y descanso. Veamos someramente tales frecuencias.

Ondas Delta (0.5 – 4 Hz)

Estado mental: Sueño profundo y reparador (sin sueños).
Función: Es la onda con mayor amplitud y menor frecuencia. Es crucial para la restauración del cuerpo, la segregación de la hormona del crecimiento y la sanación del sistema inmunitario.

Ondas Theta (4 – 8 Hz)

Estado mental: Relajación profunda, meditación, fases de sueño ligero (fase REM) y estados de vigilia previos al sueño o al despertar.
Función: Conectadas con la memoria profunda, la intuición, la creatividad y el acceso a los contenidos del subconsciente.

Ondas Alpha (8 -12 Hz)

Estado mental: Calma relajada pero alerta, mente en reposo y meditación ligera.
Función: Actúan como un puente entre el consciente y el subconsciente. Aparecen cuando cerramos los ojos o nos desconectamos del entorno exterior para relajarnos. Ayudan a reducir el estrés.

Ondas Beta (12 – 30 Hz)

Estado mental: Estado de vigilia normal, pensamiento activo, atención consciente y resolución de problemas cotidianos.
Función: Se subdividen en tres rangos:
Beta baja (12-15 Hz): Donde se sitúa el SMR (estado de calma concentrada).
Beta media (15-20 Hz): Pensamiento lógico y procesamiento de información externa.
Beta alta (20-30 Hz): Estados de mucha agitación, estrés, miedo o ansiedad.

Ondas Gamma (30 – 100Hz)

Estado mental: Máximo rendimiento cognitivo, alta concentración y procesamiento de tareas complejas.
Función: Son las ondas más rápidas. Están vinculadas a los momentos o “destellos» de genialidad, la unificación de la información de diferentes sentidos en una sola experiencia y estados de compasión profunda (observados en meditadores expertos).

Perfil de las ondas cerebrales en el rendimiento deportivo

En el deporte, cada tipo de onda cerebral se entrena o modula para diferentes propósitos. Mientras que las ondas SMR (Beta baja: Ritmo Sensoriomotor) se enfocan en optimizar el control motor fino y la atención sostenida sin estrés, las ondas Alfa se usan para lograr un estado de relajación mental y calma bajo presión y las Beta media para la concentración, rendimiento cognitivo y trabajo mental sostenido. Veamos cada una de ellas.

Ondas Alfa (8 – 12 Hz)

Función principal: Están vinculadas a un estado de relajación despierta. Representan la «calma atencional”en donde el cerebro está relajado pero alerta.
Uso deportivo: Se utilizan en golf (y prácticamente en cualquier deporte) para manejar la presión competitiva. Los deportistas de élite muestran mayores niveles de ondas Alfa en reposo previo a la acción, lo que les ayuda a mantener la estabilidad emocional y reducir el estrés.

Ondas SMR (Beta baja: Ritmo Sensoriomotor 12 -15 Hz)

Función principal: Se asocian con el control motor fino, la calma corporal y la concentración estable sin estrés.
Uso deportivo: Son críticas en disciplinas que exigen puntería o precisión milimétrica, como es el caso del golf. Un aumento en las ondas SMR precede a un mejor rendimiento, ya que suprimen el pensamiento errante, disminuyen la ansiedad y permiten al golfista ejecutar el golpe de forma automática y fluida.

Ondas Beta media (15 – 20 Hz)

Función principal: Son ondas relacionadas con la atención focalizada, análisis y toma de decisiones, resolución de problemas y control consciente del movimiento.
Uso deportivo: Antes de la acción son muy útiles para analizar el campo, elegir el palo adecuado, evaluar viento y distancias, diseñar una estrategia, elegir el golpe y el palo.

En resumen podríamos decir que las SMR actúan como un filtro que elimina la hiperactividad y el estrés, traduciéndose en pulsos físicos más estables. Las ondas Alfa actúan como un escudo emocional, permitiendo al golfista mantener la claridad mental y la confianza frente a la presión y las ondas Beta media evitan la desconexión mental y favorecen el procesamiento activo, atención dirigida y ejecución consciente de tareas, todo ello antes del movimiento.

Un ejemplo práctico:

Un golfista debe pasar por tres estados:

Fase                                                                  Actividad cerebral dominante

Análisis del golpe                                                           Beta media

Preparación inmediata                                          Alfa estable + SMR

Ejecución del swing                     Menos control consciente, automatización motora

En el próximo Post les expondré cómo es el entrenamiento en Neurofeedback con dispositivos EEG y por qué es clave en el golf ese tipo de entrenamiento. Hasta la semana próxima.

Hasta la próxima.

Francisco González
www.golfmentalcoaching.com

Bubok
Amazon
La Casa del Libro

El golf amateur no debería imitar al golf profesional. Por Francisco González.

El arte del putt. Por Francisco González.

Golf estoico: el equilibrio. Por Francisco González.

Pensar antes de ejecutar el golpe. Por Francisco González.

 

La visualización: ejercicios prácticos (1 de 4).

La visualización: ejercicios prácticos (2 de 4).

La visualización: ejercicios prácticos (3 de 4).

golfencanarias.com
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.