Terminábamos el capítulo anterior con el Tenerife Golf Club ya constituido oficialmente pero aún sin mover ni una sola pala de tierra en el campo. Con varias “suertes” (que es como se llaman a los terrenos en forma rectangular largos pero estrechos que configuran el paisaje de la zona y dieron forma al diseño del campo) compradas y otras alquiladas con opción a compra, como en la que se construiría la Casa Club, que hoy en día aunque reformada y ampliada, sigue en el mismo lugar.
En la siguiente foto podemos apreciar perfectamente rodeado de azul la extensión total del Real Club de Golf de Tenerife en la actualidad y los terrenos colindantes (suertes) que dieron forma al campo. Se le conoce como “El Peñón” por la zona en la que está que así se llama.
Situación del Real Club de Golf de Tenerife y forma rectangular de los terrenos colindantes.
Hacemos un inciso para explicar lo de las suertes. Para ello hemos hablado con vecinos de la zona y esto es lo que nos han explicado: «Los terrenos de esta zona están divididos en parcelas rectangulares muy largas, (como podemos apreciar en la foto que acompaña el artículo.) Estos terrenos se dividían en tantas partes como hijos tuvieran los dueños y así los heredaban al morir estos tocándoles en suerte (por sorteo y de ahí su nombre), la parcela correspondiente.»
Los inicios de este campo fueron mucho menos problemáticos que los de La Quinta o La Mesa Mota. El motivo es que tuvo muchísimos apoyos de instituciones públicas y privadas. Desde 1927 se tenía el convencimiento de que el golf atraía turistas y sobre todo de calidad. En todos los medios de comunicación escrita de la época
(El Hespérides, La Gaceta de Tenerife, El Progreso, La Prensa, etc.), aparecían artículos solicitando incesantemente que se construyera un campo de golf, haciendo que la sensación de necesidad aumentara y fuera compartida por los ciudadanos.
Una vez creado el club, lo principal era conseguir socios nuevos y cuantas más ayudas posibles (subvenciones, aportaciones, etc.), para sufragar los gastos de construcción del campo. Se empiezan a establecer negociaciones y contactos entre la Comisión Organizadora y diversas entidades e instituciones de la isla, siendo las principales Gobierno Civil, Capitanía General de Canarias, Cabildo Insular, Patronato de Turismo, Ayto. de S/C de Tenerife, Ayto. de San Cristobal de La Laguna, Ayto. de Tacoronte, Real Casino de Tenerife, Conservatorio de Música de Tenerife y Real Club Náutico de Tenerife.
Las primeras reuniones son en Santa Cruz, en el Círculo Mercantil, que ceden sus instalaciones para la celebración de las mismas debido a que una parte importante de sus socios lo eran a su vez del recién creado club.
Desde la Comisión Organizadora se eleva una solicitud al Cabildo de Tenerife para que aporte 6.000 pesetas para la compra de terrenos. Esta solicitud es aceptada parcialmente estableciendo un crédito de 3.000 pesetas para subvencionar la construcción y mantenimiento del campo de golf en los presupuestos del ejercicio económico de 1933.
El 9 de noviembre a las 17:30h. en el Círculo Mercantil, se celebró una reunión en la que se dio el visto bueno a la construcción del campo. La Comisión Organizadora había publicado por todas las vías posibles, la solicitud para que todos los que estuvieran interesados en el proyecto acudieran a la reunión.
Enseguida la sociedad tinerfeña responde a la llamada de la Comisión y comienzan a presentarse solicitudes de socios. El 22 de diciembre de ese mismo año se dan de alta 49 nuevos socios. En ningún lado figura la Junta de Gobierno como socios, lo que hace suponer que al principio era una cosa muy informal y cerrada donde sólo unos pocos eran los realmente «propietarios» del club. Con el paso del tiempo se formalizó todo y se empezó a dirigir y gestionar el club como una sociedad.
Es entonces cuando se comienzan a alquilar las “suertes” para la construcción del campo. Sorprende sobremanera que sólo el 25% de los terrenos en los que se comenzó a construir el campo fueran comprados. La parte alta de los mismos se arrendaron por 400 ptas. al mes porque no se iban a utilizar de momento. El destino de ese dinero es un misterio puesto que no hemos podido constatar que figure en ningún asiento contable.
Dos de las personas que más trabajaron para la creación del nuevo campo fueron Juan Yanes Rodríguez y Cándido L. García Sanjuán. Desde el principio creyeron firmemente en él y ya en noviembre de 1932, un mes antes de constituirse la sociedad, tenían apalabrados los arriendos de los terrenos sobre los que se iban a construir los 9 hoyos que constituían el proyecto inicial. Formaban parte de la Comisión Organizadora del futuro campo junto a Don Martín Rodríguez y Díaz-Llanos, Don José Hamilton y Monteverde, Don Manuel González Vernetta, Don Guillermo Camacho y Don Rafael Martín.
El campo fue construido bajo la dirección del técnico “chicharrero” Don Andrés A. Díaz que firmó el contrato de construcción el 15 de diciembre de 1932. Cobraría 8.000 ptas a razón de 1.000 ptas por mes, 3.000 ptas el último más 500 ptas. de gratificación, con arreglo al proyecto que a elaboró el arquitecto Don Miguel Martín-Fernández de la Torre. Todo debía estar dentro de 33 fanegadas de terreno, unos 173.000 metros cuadrados. El presupuesto era de 100.000 pesetas y la intención era que todo el campo fuera de hierba, pero la realidad fue que muchas calles y greenes se quedaron de tierra. Constó de 9 hoyos de 3200 yardas de longitud construidos en sentido Norte-Sur y par 36. Se preveía que serían 6 meses de trabajo durante los cuales Don Andrés no podía abandonar las obras, lo que suponía no residir más lejos de 25 kms. del campo.
En el próximo artículo hablaremos de la importancia que tuvo el Aeropuerto de Los Rodeos en la construcción del campo de golf.
Hay muchos campos de golf que guardan secretos, historias, curiosidades, etc.
Hoy les vamos a hablar del Real Club de Golf de Tenerife. Más concretamente un rincón conocido por todos los que lo visitan, sobre todo en invierno.
Si entramos a la Casa Club por la entrada principal y giramos a la izquierda al encontrarnos el distribuidor con la chimenea enfrente (una de las 3 que tiene el club), nos encontraremos con las puertas de acceso a la cafetería. Si nada más entrar volvemos a girar a la izquierda podremos ver un gran cuadro con aspecto de ser antiguo y otra chimenea.
El cuadro tiene pocos años. El original se quemó su parte inferior al intentar avivar el fuego de la chimenea un empleado del club en presencia de varios socios. Le dieron una botella de gasolina en vez del líquido acelerador que se usaba en una broma que pudo tener consecuencias más graves si el que manipulaba la botella no hubiese tenido la sangra fría de no tirar la botella al suelo cuando esta se prendió fuego.
Pues bien, justo a la izquierda del cuadro tocando con la pared, hay una estantería con varias figuras que si se mira desde unos metros de distancia se ve que no es simétrica con nada.
Justo ahí estaba la puerta que daba acceso al salón desde el vestuario de señoras, puerta distinta al de caballeros como marcaba la tradición británica y que aún se conserva en muchos campos anglosajones.
En algunos iban más allá e incluso en la cafetería había dos zonas bien diferenciadas para hombres y mujeres, con una parte de la barra para ellas y otra para ellos. No piensen que hablamos de esta tradición en el siglo pasado. Hasta hace unos años aún se conservaba vigente lo de que las mujeres no pudieran pedir bebidas en la barra de la zona de caballeros, como pude comprobar en el año 2007 en el campo de Letchworth Golf Club tras jugar en él.
Aquí en El Peñón sólo era el acceso al salón cafetería, donde no había ningún tipo de restricción a la hora de sentarse o pedir.
Todos los campos del mundo tienen sus secretos y aquí en Golfencanarias trataremos de ir desvelándolos para todos ustedes.
Para entender los inicios del Tenerife Golf Club, posteriormente Club de Golf Tenerife (Real a partir de 1986), es necesario entender la situación en la que se encontraba el Campo de Golf de la Mesa Mota sobre el año 1929: pocos jugadores habituales, deudas en aumento y unos pocos aportando dinero al mismo. Todo ello abocó a la desaparición del campo por inanición al dejar de pagar las cuotas los jugadores y sobre todo la familia Hamilton, que eran prácticamente los que gestionaban y soportaban todo el peso del campo y que vieron que no tenía futuro.
Cuando se tuvo claro que debían abandonar el campo de la Mesa Mota, varios jugadores se unieron en una gestora para buscar terrenos y construir un nuevo campo de golf. Entre ellos destacamos a Juan A. Yanes Rguez, José Hamilton Monteverde, Juan Lliso Moreno y Cándido L. García Sanjuan.
Se empezaron a estudiar diversos emplazamientos para construirlo, como fueron Arico (descartado desde el principio) la zona de La Orotava, Puerto de la Cruz y Tacoronte (emplazamiento actual), pero lo que sí se tuvo claro desde el principio es que tendría que estar en el norte de la isla por diversos motivos como por ejemplo que el sur estaba prácticamente deshabitado, la mayor cantidad de lluvia de esta zona y su temperatura, sin ser demasiado altas en verano ni extremadamente bajas en invierno.
Los factores que hicieron decantar la balanza hacia Tacoronte fueron principalmente tres, su cercanía a los dos núcleos más habitados de la isla como eran S/C de Tenerife y San Cristóbal de La Laguna, la facilidad para encontrar terrenos y los precios de los mismos.
Desde principios de 1931 se intensifica el proceso de constitución de una comisión organizadora para la creación del club y el alquiler y/o compra de terrenos para empezar a construir el campo, cosa que no se produjo hasta unos años más tarde.
Tras muchos meses de trabajo, reuniones y localización de los terrenos, el 18 de diciembre de 1932 en asamblea, una serie de personas crean el Tenerife Golf Club, de cuyo libro de actas hemos querido que vean su primera hoja, que es la que ilustra la cabecera de este artículo.
Su primera Junta de Gobierno la formaban las siguientes personas:
Presidente:
Juan A. Yanes Rguez. (Primer Pte. Del CD Tenerife en 1912)
Vicepresidente 1º:
Manuel Glez. Vernetta
Vicepresidente 2º:
Amado de la Cruz
Secretario y Contador:
Rafael Martín y Martín
Tesorero:
José Hamilton Monteverde
Vocales:
Juan Lliso Moreno
Peter Mc. Conachie
Cándido L. García Sanjuan
Jacobo Ahlers
Alejandro F. Baillon
Rafael Machado Llarena
Se nombra esta Junta con los votos de los presentes y los ausentes a partir de la Comisión Organizadora que se había formado para la creación del Tenerife Golf Club. El sistema fue sencillo porque esta comisión la formaban no más de 16 personas.
Desde Golfencanarias queremos agradecer la valentía de estos primeros socios y todo el trabajo que realizaron para poder crear el club. Seguro que sus descendientes se sentirán muy orgullosos de ellos.
Como verán el nombre original fue Tenerife Golf Club porque la colonia británica aún seguía ejerciendo una gran influencia en la sociedad tinerfeña. Es más, la Casa Club original se construyó con inequívocas reseñas británicas, como por ejemplo la diferenciación de puertas de entrada al salón social para hombres y mujeres, existiendo una puerta exclusiva para cada uno de ellos. La de señoras quedó clausurada y ocupaba lo que actualmente es una estantería junto a la chimenea del salón principal de la cafetería.
En el próximo capítulo veremos cuáles fueron los principales problemas que se presentaron para el arranque del campo y con qué ayudas contó esa comisión para poder inaugurarlo en la fecha prevista.
Nos hemos ido a Barcelona para hablar con nuestro amigo Juan Carlos Campillo, alma mater del proyecto Golf con Parkinson, del que le hablamos extensamente a continuación.
Juan Carlos fue Delegado Juvenil y Capitán de los equipos de competición de los más jóvenes del Club de Golf Costa Daurada (Tarragona), ha organizado torneos infantiles y juveniles y promotor de Clases de iniciación y diversas actividades realizadas con enfermos de Párkinson.
Le hemos pedido que nos hable de este proyecto ilusionante que ya ha visto la luz después de años de trabajo y que intentaremos apoyar en todo lo posible desde Golfencanarias. En esta dirección podrán conocerlo en detalle: www.golfconparkinson.com
Así que les dejamos que sea él mismo el que en primera persona se presente:
«Me llamo Juan Carlos Campilllo, “JCC” como muchos me llaman, esposo, padre de un fotógrafo profesional y de una golfista que quiere serlo. Tengo 56 años, sufro la enfermedad de Parkinson desde hace 3. Soy propietario, junto con mi hermano, de una empresa de transporte de carga que ofrece sus servicios a nivel mundial.»
«El golf ha sido mi vida y mi pasión, durante los últimos 25 años, primero como jugador, donde llegué a jugar con un hcp 5, luego tuve la suerte de poder pasar mi pasión a mi familia, mi esposa, y a nuestra hija, mi mayor orgullo. Es campeona de Cataluña Sub?18, jugadora del equipo nacional y, este otoño, irá a jugar en la primera división de la Ncaa (USA).»
«Gracias a ella, pude aportar mi experiencia, con el equipo juvenil del club de golf Costa Daurada, donde fui delegado juvenil y donde disfruté de los mejores momentos en el Golf. L o dejé justo cuando empezaron ciertos síntomas, lentitud de movilidad, capacidad de organización y gestión. Esas fueron las primeras señales de lo que vendría después.»
“El párkinson hizo que pasara de ser hcp 6 a no contarlas. Notaba que algo iba mal y la visita al neurólogo me sacó de dudas.”
¿QUÉ ES EL PÁRKINSON JOVEN?
El párkinson joven, o de inicio temprano, es el que se diagnostica antes de los 50/55 años. En España hay unos 160.000 enfermos de Parkinson, de los cuales un 10/15% son de inicio temprano.
El párkinson se manifiesta de múltiples maneras, que pueden dividirse entre síntomas motores y no motores. Entre los más reconocibles se encuentra el temblor en reposo. Éste suele aparecer primero en las extremidades, pero también puede darse en la boca o los párpados. Además, se agrava si la persona está nerviosa o en situaciones de ansiedad. La rigidez es otra de las manifestaciones más conocidas.
La persona afectada con esta dolencia, comienza a tener una menor amplitud de movimientos, se puede presentar en algo tan simple como tener dificultades para girarse en la cama.
Asimismo, puede afectar a algunas expresiones faciales como el parpadeo. Esto es lo que se conoce como hiponimia, que en mi caso por ejemplo es uno de mis síntomas.
El Dr. James Parkinson, neurólogo y paleontólogo, fue el primero en describir esta enfermedad en el año 1817. Es cierto que la gente asocia el párkinson con personas
más mayores que yo.
Sin duda, es bien conocida la multitud de efectos beneficiosos que el ejercicio físico, tiene en sujetos sanos y de los riesgos para la salud asociados a la inactividad física.
En ocasiones, los síntomas asociados a la enfermedad de Parkinson, inducen al paciente a adoptar un estilo de vida sedentaria, lo que a su vez acentúa esos síntomas.
De hecho, hay varios estudios que parecen indicar, que existe una relación entre la cantidad de actividad física que una persona realiza y el riesgo de padecer la enfermedad de Parkinson.
Según estos estudios, la actividad o ejercicio físico más recomendable para quien padezca la enfermedad de Parkinson son el Taichi, el baile y andar en cinta. Yo estoy convencido que el golf, puede aportar en una sola actividad gran parte de las tres anteriores, pues necesitas equilibrio, flexibilidad, coordinación, andas, socializas, etc. Hay estudios que demuestras que el golf podría ser mas beneficioso que el Taichi.
“Mi amor por el Golf, hizo de mi enfermedad, una excusa para que el deporte sirva para luchar contra el Párkinson, no solo para mí, sino para todo aquel que la padece”.
El golf puede ayudar a prevenir y demorar los síntomas de la enfermedad.
Nuestro Proyecto: “Golf con Parkinson”
Acercar la práctica del Golf a los enfermos de Parkinson.
Uno de los mejores escenarios para combatir la enfermedad, sin duda es un campo de golf.
Desde 1990 hasta 2015 el número de personas con enfermedad de Parkinson se ha duplicado, llegando a haber más de 6 millones de personas afectadas en todo el mundo. El párkinson no solo afecta a personas mayores, existiendo un gran número de casos de diagnóstico entre los 35 y 50 años. Se estima que para el año 2040 el número de personas afectadas en el mundo superará los 12 millones de personas.
El deporte y la actividad física es una de las mejores terapias que hay para luchar contra la enfermedad. El golf es un deporte ideal, ya que se puede practicar a cualquier edad, se realiza al aire libre, es un deporte de bajo impacto, donde se trabaja la coordinación y el equilibrio. Además, al tener que pensar los golpes, se trabaja la parte cognitiva y es una forma de socializar, otro de los problemas que pueden llegar a tener los enfermos de Parkinson.
La creación de una plataforma, que coordine entre las diferentes asociaciones de Parkinson, escuelas y/o clubs de golf y entidades federativas.
VISIBILIDAD EN:
• Coincidiendo con el día Mundial del Parkinson, saldrá una entrevista en RRSS con la Real Federación Española Golf.
• “El Congreso Mundial del Parkinson”, que se va a celebrar en Barcelona de el 4 al 7 de julio, World Parkinson Congress (wpc2023.org).
«Nuestra idea es dar acceso a una primera experiencia en golf, a todos los afectados visitantes al congreso.»
Por extraño que parezca sí que los hay. Algunos jugadores no usan el putter para patear y lo sustituyen por un sand (como es el caso del jugador al que vemos en el vídeo), por un híbrido e incluso hemos visto a algunos utilizando una madera.
El 99,9% curiosamente son hombres y casi todos aducen problemas de yips para no usar el putter. Entre los jugadores profesionales hay bastantes casos en el que los problemas con el putter hacen que los buenos resultados no salgan.
Hace unos años, un jugador profesional del European Tour nos contaba en petit comité que cuando tenía problemas con el putt y estaba en hoyos donde no había cobertura televisiva, dejaba el putter en la bolsa y pateaba con un sand. Haciendo esto desaparecían los yips.
Os ponemos un vídeo que grabamos hace unos días en el Campeonato de Canarias Amateur celebrado en el Real Club de Golf de Tenerife (si hacéis clic aquí podréis ver el artículo final del mismo), en el que vimos uno de estos casos. Sinceramente la bola iba donde el jugador quería y rodaba perfectamente.
Hablamos con varios jugadores que jugaron con él y nos contaron que no lo hacía nada mal. Que no creen que con un putter hubiese metido más de los que metió jugando con ellos.
Lo que está claro es que el viejo dicho de «dime cuántas y no me digas cómo», cobra mayor fuerza si cabe.
Os dejamos con el vídeo y la peculiar forma de patear de este jugador, al que pixelamos su cara por no haber podido contactar con él para comunicarle que iba a ser publicado este artículo.
Gracias a los profesionales Octavio Rodríguez y José Juan Boissier del Real Club de Golf de Las Palmas y a Eduardo Galván y Eduardo Santos del Real Club de Golf de Tenerife.
Ninguno de los dos es bueno según los profesionales. Bueno, gana Bandamaa los puntos, sobre todo ahora que le han instalado el Toptracer, pero vamos a explicarlo bien.
Según los profesionales a los que le hemos consultado los dos son buenos campos de practicas para dar clases y entrenar, pero no son lo más idóneo. Tener un campo de prácticas en desnivel (el de Bandama tiras a un barranco como se aprecia en la foto de al lado) hace que tu percepción de altura de la bola sea errónea puesto que no tienes la referencia del suelo y si te fías de dónde cae la bola la distancia realizada por la misma será mayor que si tiraras en plano. Esto hace que tu swing se adapte y tiendas a mandar bolas un poco más bajas puesto que tu mente compensa la diferencia de altura.
La forma de corregirlo es imaginar que el suelo del campo de prácticas de Bandama se prolonga hasta el principio de la calle del hoyo 2 que es el que tenemos justo enfrente. Así tendríamos una referencia clara de la altura que está alcanzando la bola. En cuanto a la distancia lo ideal sería llegar a la calle del 2 (peligroso) y así tendrías todos los parámetros correctos pero como esto no puede ser, lo único es poder entrenar línea, altura y dispersión.
Ahora con el Toptracer que han instalado, los datos que nos proporciona nos da una idea clara de lo que está haciendo la bola y de las correcciones que tenemos que hacerle a nuestro swing, para lo que hay que desconfiar de nuestra visión y hacerlo plenamente de la multitud de datos que el Toptracer refleja.
Si pasa el caso contrario que es lo que nos encontramos en El Peñón (campo de prácticas en subida como se aprecia también en la foto), lo que nos ocurre es todo lo contrario. Al tener enfrente una loma que no para de subir hasta el final del campo de prácticas, la referencia de caída de la bola no es correcta.
Es como si estuviéramos tirando a un hoyo que se encuentra en alto. Cuanto más lejos esté el hoyo más slope hay que añadir. Es decir, que si en llano para 120 metros a bandera usamos un Pw, hierro 9 o un hierro 8 según la pegada de cada uno, si el hoyo está a 30 metros de altura esos 120 se pueden convertir en 130 o 135, por lo que para llegar al hoyo hay que coger uno o dos palos más.
Trasladado al campo de prácticas del Peñón, la diferencia de puntos de impacto en la loma con los diferentes hierros será cada vez menor. Es decir, que nunca haremos la distancia correcta con los palos porque la bola se va a encontrar con una pared en forma de montaña que para literalmente la bola y no deja recorrer los metros que le faltan hasta llegar a la horizontal, que está situada justo al nivel desde donde estamos tirando.
Todo ello provoca el llamado «Swing Peñonero», que no es otra cosa que el intentar levantar la bola con las manos y el cuerpo en vez de confiar en que la cara del palo hará todo el trabajo. Si se fijan sobre todo en jugadores del Peñón de hcps medios o medios-altos lo verán seguro en alguno de ellos. En los hcps bajos es más complicado verlo, aunque alguno también le aparece de vez en cuando.
La solución parcial para el campo de prácticas del Peñón y que paliaría un poco la situación, sería instalar un segundo piso en el techo del actual tirabolas. Esto haría que como tiras desde más alto, tu mente no crea la necesidad de «levantar la bola» y así no actives manos y cuerpo a destiempo.
Como decimos es un parche, puesto que al fondo seguiría estando la loma-montaña, pero por lo menos ayudaría al jugador (sobre todo el que empieza) a ver desde un punto de vista más real el lanzamiento de la bola.
¿Qué han hecho los profesionales del Real Club de Golf de Tenerife? Ponerle imaginación al asunto y copiar a Bandama colocando varias alfombras en la parte superior del campo de prácticas. Con ello provocan el efecto contrario a tirar desde abajo. Como estás en altura te hace pasar mejor a través de la bola y el impacto bola suelo se mejora bastante.
Lo hemos probado y les podemos asegurar que las sensaciones son completamente distintas, haciendo que veas la bola volar mucho más tiempo de lo que lo hace si tiras desde abajo. No intentas levantar la bola lo que disminuye o incluso hace desaparecer el antiestético «Swing Peñonero.» Eso sí, más de un hierro 8 no puedes pegar porque la metes en las alfombras de la parte baja.
La solución definitiva sería hacer un desmonte de tierra y allanar el campo de prácticas, algo por ahora inviable porque habría que comerse un trozo de montaña.
En el canal de YouTube Física y Química, describen matemáticamente lo que ocurre con la bola de golf en el tiro parabólico. En el siguiente vídeo tenéis la explicación matemática paso a paso.
En definitiva, que tener un campo de prácticas en llano es lo ideal (en Canarias tenemos muchos de ellos excelentes) que hace que no cojamos vicios, cosa importantísima sobre todo para los que empiezan en este deporte.
Que casi es preferible tenerlo en desnivel (Bandama) que en altura (Peñón) por lo que nos quedamos con el primero y nos vamos para allá a tirar un cubito de bolas.