Para entender los inicios del Tenerife Golf Club, posteriormente Club de Golf Tenerife (Real a partir de 1986), es necesario entender la situación en la que se encontraba el Campo de Golf de la Mesa Mota sobre el año 1929: pocos jugadores habituales, deudas en aumento y unos pocos aportando dinero al mismo. Todo ello abocó a la desaparición del campo por inanición al dejar de pagar las cuotas los jugadores y sobre todo la familia Hamilton, que eran prácticamente los que gestionaban y soportaban todo el peso del campo y que vieron que no tenía futuro.
Cuando se tuvo claro que debían abandonar el campo de la Mesa Mota, varios jugadores se unieron en una gestora para buscar terrenos y construir un nuevo campo de golf. Entre ellos destacamos a Juan A. Yanes Rguez, José Hamilton Monteverde, Juan Lliso Moreno y Cándido L. García Sanjuan.
Se empezaron a estudiar diversos emplazamientos para construirlo, como fueron Arico (descartado desde el principio) la zona de La Orotava, Puerto de la Cruz y Tacoronte (emplazamiento actual), pero lo que sí se tuvo claro desde el principio es que tendría que estar en el norte de la isla por diversos motivos como por ejemplo que el sur estaba prácticamente deshabitado, la mayor cantidad de lluvia de esta zona y su temperatura, sin ser demasiado altas en verano ni extremadamente bajas en invierno.
Los factores que hicieron decantar la balanza hacia Tacoronte fueron principalmente tres, su cercanía a los dos núcleos más habitados de la isla como eran S/C de Tenerife y San Cristóbal de La Laguna, la facilidad para encontrar terrenos y los precios de los mismos.
Desde principios de 1931 se intensifica el proceso de constitución de una comisión organizadora para la creación del club y el alquiler y/o compra de terrenos para empezar a construir el campo, cosa que no se produjo hasta unos años más tarde.
Tras muchos meses de trabajo, reuniones y localización de los terrenos, el 18 de diciembre de 1932 en asamblea, una serie de personas crean el Tenerife Golf Club, de cuyo libro de actas hemos querido que vean su primera hoja, que es la que ilustra la cabecera de este artículo.
Su primera Junta de Gobierno la formaban las siguientes personas:
Presidente:
Juan A. Yanes Rguez. (Primer Pte. Del CD Tenerife en 1912)
Vicepresidente 1º:
Manuel Glez. Vernetta
Vicepresidente 2º:
Amado de la Cruz
Secretario y Contador:
Rafael Martín y Martín
Tesorero:
José Hamilton Monteverde
Vocales:
Juan Lliso Moreno
Peter Mc. Conachie
Cándido L. García Sanjuan
Jacobo Ahlers
Alejandro F. Baillon
Rafael Machado Llarena
Se nombra esta Junta con los votos de los presentes y los ausentes a partir de la Comisión Organizadora que se había formado para la creación del Tenerife Golf Club. El sistema fue sencillo porque esta comisión la formaban no más de 16 personas.
Desde Golfencanarias queremos agradecer la valentía de estos primeros socios y todo el trabajo que realizaron para poder crear el club. Seguro que sus descendientes se sentirán muy orgullosos de ellos.
Como verán el nombre original fue Tenerife Golf Club porque la colonia británica aún seguía ejerciendo una gran influencia en la sociedad tinerfeña. Es más, la Casa Club original se construyó con inequívocas reseñas británicas, como por ejemplo la diferenciación de puertas de entrada al salón social para hombres y mujeres, existiendo una puerta exclusiva para cada uno de ellos. La de señoras quedó clausurada y ocupaba lo que actualmente es una estantería junto a la chimenea del salón principal de la cafetería.
En el próximo capítulo veremos cuáles fueron los principales problemas que se presentaron para el arranque del campo y con qué ayudas contó esa comisión para poder inaugurarlo en la fecha prevista.
Nos hemos ido a Barcelona para hablar con nuestro amigo Juan Carlos Campillo, alma mater del proyecto Golf con Parkinson, del que le hablamos extensamente a continuación.
Juan Carlos fue Delegado Juvenil y Capitán de los equipos de competición de los más jóvenes del Club de Golf Costa Daurada (Tarragona), ha organizado torneos infantiles y juveniles y promotor de Clases de iniciación y diversas actividades realizadas con enfermos de Párkinson.
Le hemos pedido que nos hable de este proyecto ilusionante que ya ha visto la luz después de años de trabajo y que intentaremos apoyar en todo lo posible desde Golfencanarias. En esta dirección podrán conocerlo en detalle: www.golfconparkinson.com
Así que les dejamos que sea él mismo el que en primera persona se presente:
«Me llamo Juan Carlos Campilllo, “JCC” como muchos me llaman, esposo, padre de un fotógrafo profesional y de una golfista que quiere serlo. Tengo 56 años, sufro la enfermedad de Parkinson desde hace 3. Soy propietario, junto con mi hermano, de una empresa de transporte de carga que ofrece sus servicios a nivel mundial.»
«El golf ha sido mi vida y mi pasión, durante los últimos 25 años, primero como jugador, donde llegué a jugar con un hcp 5, luego tuve la suerte de poder pasar mi pasión a mi familia, mi esposa, y a nuestra hija, mi mayor orgullo. Es campeona de Cataluña Sub?18, jugadora del equipo nacional y, este otoño, irá a jugar en la primera división de la Ncaa (USA).»
«Gracias a ella, pude aportar mi experiencia, con el equipo juvenil del club de golf Costa Daurada, donde fui delegado juvenil y donde disfruté de los mejores momentos en el Golf. L o dejé justo cuando empezaron ciertos síntomas, lentitud de movilidad, capacidad de organización y gestión. Esas fueron las primeras señales de lo que vendría después.»
“El párkinson hizo que pasara de ser hcp 6 a no contarlas. Notaba que algo iba mal y la visita al neurólogo me sacó de dudas.”
¿QUÉ ES EL PÁRKINSON JOVEN?
El párkinson joven, o de inicio temprano, es el que se diagnostica antes de los 50/55 años. En España hay unos 160.000 enfermos de Parkinson, de los cuales un 10/15% son de inicio temprano.
El párkinson se manifiesta de múltiples maneras, que pueden dividirse entre síntomas motores y no motores. Entre los más reconocibles se encuentra el temblor en reposo. Éste suele aparecer primero en las extremidades, pero también puede darse en la boca o los párpados. Además, se agrava si la persona está nerviosa o en situaciones de ansiedad. La rigidez es otra de las manifestaciones más conocidas.
La persona afectada con esta dolencia, comienza a tener una menor amplitud de movimientos, se puede presentar en algo tan simple como tener dificultades para girarse en la cama.
Asimismo, puede afectar a algunas expresiones faciales como el parpadeo. Esto es lo que se conoce como hiponimia, que en mi caso por ejemplo es uno de mis síntomas.
El Dr. James Parkinson, neurólogo y paleontólogo, fue el primero en describir esta enfermedad en el año 1817. Es cierto que la gente asocia el párkinson con personas
más mayores que yo.
Sin duda, es bien conocida la multitud de efectos beneficiosos que el ejercicio físico, tiene en sujetos sanos y de los riesgos para la salud asociados a la inactividad física.
En ocasiones, los síntomas asociados a la enfermedad de Parkinson, inducen al paciente a adoptar un estilo de vida sedentaria, lo que a su vez acentúa esos síntomas.
De hecho, hay varios estudios que parecen indicar, que existe una relación entre la cantidad de actividad física que una persona realiza y el riesgo de padecer la enfermedad de Parkinson.
Según estos estudios, la actividad o ejercicio físico más recomendable para quien padezca la enfermedad de Parkinson son el Taichi, el baile y andar en cinta. Yo estoy convencido que el golf, puede aportar en una sola actividad gran parte de las tres anteriores, pues necesitas equilibrio, flexibilidad, coordinación, andas, socializas, etc. Hay estudios que demuestras que el golf podría ser mas beneficioso que el Taichi.
“Mi amor por el Golf, hizo de mi enfermedad, una excusa para que el deporte sirva para luchar contra el Párkinson, no solo para mí, sino para todo aquel que la padece”.
El golf puede ayudar a prevenir y demorar los síntomas de la enfermedad.
Nuestro Proyecto: “Golf con Parkinson”
Acercar la práctica del Golf a los enfermos de Parkinson.
Uno de los mejores escenarios para combatir la enfermedad, sin duda es un campo de golf.
Desde 1990 hasta 2015 el número de personas con enfermedad de Parkinson se ha duplicado, llegando a haber más de 6 millones de personas afectadas en todo el mundo. El párkinson no solo afecta a personas mayores, existiendo un gran número de casos de diagnóstico entre los 35 y 50 años. Se estima que para el año 2040 el número de personas afectadas en el mundo superará los 12 millones de personas.
El deporte y la actividad física es una de las mejores terapias que hay para luchar contra la enfermedad. El golf es un deporte ideal, ya que se puede practicar a cualquier edad, se realiza al aire libre, es un deporte de bajo impacto, donde se trabaja la coordinación y el equilibrio. Además, al tener que pensar los golpes, se trabaja la parte cognitiva y es una forma de socializar, otro de los problemas que pueden llegar a tener los enfermos de Parkinson.
La creación de una plataforma, que coordine entre las diferentes asociaciones de Parkinson, escuelas y/o clubs de golf y entidades federativas.
VISIBILIDAD EN:
• Coincidiendo con el día Mundial del Parkinson, saldrá una entrevista en RRSS con la Real Federación Española Golf.
• “El Congreso Mundial del Parkinson”, que se va a celebrar en Barcelona de el 4 al 7 de julio, World Parkinson Congress (wpc2023.org).
«Nuestra idea es dar acceso a una primera experiencia en golf, a todos los afectados visitantes al congreso.»
Por extraño que parezca sí que los hay. Algunos jugadores no usan el putter para patear y lo sustituyen por un sand (como es el caso del jugador al que vemos en el vídeo), por un híbrido e incluso hemos visto a algunos utilizando una madera.
El 99,9% curiosamente son hombres y casi todos aducen problemas de yips para no usar el putter. Entre los jugadores profesionales hay bastantes casos en el que los problemas con el putter hacen que los buenos resultados no salgan.
Hace unos años, un jugador profesional del European Tour nos contaba en petit comité que cuando tenía problemas con el putt y estaba en hoyos donde no había cobertura televisiva, dejaba el putter en la bolsa y pateaba con un sand. Haciendo esto desaparecían los yips.
Os ponemos un vídeo que grabamos hace unos días en el Campeonato de Canarias Amateur celebrado en el Real Club de Golf de Tenerife (si hacéis clic aquí podréis ver el artículo final del mismo), en el que vimos uno de estos casos. Sinceramente la bola iba donde el jugador quería y rodaba perfectamente.
Hablamos con varios jugadores que jugaron con él y nos contaron que no lo hacía nada mal. Que no creen que con un putter hubiese metido más de los que metió jugando con ellos.
Lo que está claro es que el viejo dicho de «dime cuántas y no me digas cómo», cobra mayor fuerza si cabe.
Os dejamos con el vídeo y la peculiar forma de patear de este jugador, al que pixelamos su cara por no haber podido contactar con él para comunicarle que iba a ser publicado este artículo.
Gracias a los profesionales Octavio Rodríguez y José Juan Boissier del Real Club de Golf de Las Palmas y a Eduardo Galván y Eduardo Santos del Real Club de Golf de Tenerife.
Ninguno de los dos es bueno según los profesionales. Bueno, gana Bandamaa los puntos, sobre todo ahora que le han instalado el Toptracer, pero vamos a explicarlo bien.
Según los profesionales a los que le hemos consultado los dos son buenos campos de practicas para dar clases y entrenar, pero no son lo más idóneo. Tener un campo de prácticas en desnivel (el de Bandama tiras a un barranco como se aprecia en la foto de al lado) hace que tu percepción de altura de la bola sea errónea puesto que no tienes la referencia del suelo y si te fías de dónde cae la bola la distancia realizada por la misma será mayor que si tiraras en plano. Esto hace que tu swing se adapte y tiendas a mandar bolas un poco más bajas puesto que tu mente compensa la diferencia de altura.
La forma de corregirlo es imaginar que el suelo del campo de prácticas de Bandama se prolonga hasta el principio de la calle del hoyo 2 que es el que tenemos justo enfrente. Así tendríamos una referencia clara de la altura que está alcanzando la bola. En cuanto a la distancia lo ideal sería llegar a la calle del 2 (peligroso) y así tendrías todos los parámetros correctos pero como esto no puede ser, lo único es poder entrenar línea, altura y dispersión.
Ahora con el Toptracer que han instalado, los datos que nos proporciona nos da una idea clara de lo que está haciendo la bola y de las correcciones que tenemos que hacerle a nuestro swing, para lo que hay que desconfiar de nuestra visión y hacerlo plenamente de la multitud de datos que el Toptracer refleja.
Si pasa el caso contrario que es lo que nos encontramos en El Peñón (campo de prácticas en subida como se aprecia también en la foto), lo que nos ocurre es todo lo contrario. Al tener enfrente una loma que no para de subir hasta el final del campo de prácticas, la referencia de caída de la bola no es correcta.
Es como si estuviéramos tirando a un hoyo que se encuentra en alto. Cuanto más lejos esté el hoyo más slope hay que añadir. Es decir, que si en llano para 120 metros a bandera usamos un Pw, hierro 9 o un hierro 8 según la pegada de cada uno, si el hoyo está a 30 metros de altura esos 120 se pueden convertir en 130 o 135, por lo que para llegar al hoyo hay que coger uno o dos palos más.
Trasladado al campo de prácticas del Peñón, la diferencia de puntos de impacto en la loma con los diferentes hierros será cada vez menor. Es decir, que nunca haremos la distancia correcta con los palos porque la bola se va a encontrar con una pared en forma de montaña que para literalmente la bola y no deja recorrer los metros que le faltan hasta llegar a la horizontal, que está situada justo al nivel desde donde estamos tirando.
Todo ello provoca el llamado «Swing Peñonero», que no es otra cosa que el intentar levantar la bola con las manos y el cuerpo en vez de confiar en que la cara del palo hará todo el trabajo. Si se fijan sobre todo en jugadores del Peñón de hcps medios o medios-altos lo verán seguro en alguno de ellos. En los hcps bajos es más complicado verlo, aunque alguno también le aparece de vez en cuando.
La solución parcial para el campo de prácticas del Peñón y que paliaría un poco la situación, sería instalar un segundo piso en el techo del actual tirabolas. Esto haría que como tiras desde más alto, tu mente no crea la necesidad de «levantar la bola» y así no actives manos y cuerpo a destiempo.
Como decimos es un parche, puesto que al fondo seguiría estando la loma-montaña, pero por lo menos ayudaría al jugador (sobre todo el que empieza) a ver desde un punto de vista más real el lanzamiento de la bola.
¿Qué han hecho los profesionales del Real Club de Golf de Tenerife? Ponerle imaginación al asunto y copiar a Bandama colocando varias alfombras en la parte superior del campo de prácticas. Con ello provocan el efecto contrario a tirar desde abajo. Como estás en altura te hace pasar mejor a través de la bola y el impacto bola suelo se mejora bastante.
Lo hemos probado y les podemos asegurar que las sensaciones son completamente distintas, haciendo que veas la bola volar mucho más tiempo de lo que lo hace si tiras desde abajo. No intentas levantar la bola lo que disminuye o incluso hace desaparecer el antiestético «Swing Peñonero.» Eso sí, más de un hierro 8 no puedes pegar porque la metes en las alfombras de la parte baja.
La solución definitiva sería hacer un desmonte de tierra y allanar el campo de prácticas, algo por ahora inviable porque habría que comerse un trozo de montaña.
En el canal de YouTube Física y Química, describen matemáticamente lo que ocurre con la bola de golf en el tiro parabólico. En el siguiente vídeo tenéis la explicación matemática paso a paso.
En definitiva, que tener un campo de prácticas en llano es lo ideal (en Canarias tenemos muchos de ellos excelentes) que hace que no cojamos vicios, cosa importantísima sobre todo para los que empiezan en este deporte.
Que casi es preferible tenerlo en desnivel (Bandama) que en altura (Peñón) por lo que nos quedamos con el primero y nos vamos para allá a tirar un cubito de bolas.
Muchas veces los padres sin querer ejercemos una influencia negativa en nuestros hijos sin saber tan siquiera cómo.
El tema que vamos a tratar hoy les aseguro que es muy polémico y va a levantar alguna ampolla que otra. Desde el principio quiero dejar claro que es mi punto de vista. Ni acertado ni errado, simplemente el mío.
Desde siempre hemos visto en todos los deportes, que los padres o abuelos de los niños acompañan a estos a los entrenamientos y/o las competiciones. Como es lógico alguien los tiene que acompañar. Como bien decía el profesional Javier Toll de Golf Las Américas “… los niños no tienen carnet de conducir y la mayoría cuando empiezan no pueden venir solos desde sus casas. Ahí están sus padres, abuelos o algún familiar que tiene que sacrificarse para traerlos hasta la puerta del campo”.
Es en ese momento donde empieza a tener un papel relevante la familia. Ellos son los que acompañan en todo momento a los niños a todos lados pero… ¿saben en qué momento y cómo darles la distancia que todo niño necesita?
Ahí es cuando empezamos a hablar de dependencia emocional/afectiva entre el niño y los padres, que son en el 95% de las veces los que están con los niños. Si no se sabe darle la autonomía que necesita el niño, este puede que cree una dependencia del adulto que cuanto más tiempo pase más difícil será erradicar.
Una pregunta interesante es, ¿quién crea el vínculo de dependencia, el niño o el adulto? ¿Es el niño el que pide al padre que se pegue como una lapa allá donde va o es el adulto el que ignora las señales que le manda el niño y no le da el espacio que demanda?
Como muchos saben, durante mi juventud me dediqué al tenis y cuando una lesión me retiró de las pistas me dediqué a su enseñanza. Era muy habitual ver a niños que venían a clase obligados por el padre o la madre. Esto es lo peor que se puede hacer puesto que lo que se crea a corto-medio plazo, es un rechazo entre el niño, el profesor y ese deporte.
Otro caso habitual era el ver (en el 99% de los casos era el padre) corregir las indicaciones que el profesor le estaba diciendo al alumno en la pista. Si queríamos que sacara la raqueta más por fuera para poder imprimir más potencia, el padre corregía cuando nos dábamos la vuelta o el niño estaba recogiendo las bolas.
Lo peor de todo es que en el mejor de los casos ese padre solo era un buen jugador de tenis y no tenía las herramientas necesarias para enseñar ese deporte ni comprendía que los años de estudio que le habíamos dedicado para ser profesores de tenis, nos facultaban para hacer algo que desde fuera parece muy fácil pero que desde dentro se ven una serie de matices que solo el ojo entrenado puede ver.
Ahora que llevo más de 23 años en el golf, veo de forma muy habitual en los campos de golf, situaciones parecidas que desde fuera se ven aberrantes pero que el padre o la madre lo ven de lo más normal.
Les pongo unos ejemplos omitiendo algunos datos para no herir sensibilidades:
1.- Hace unos años me tocó competir con una chica muy joven. No creo que en esa época tuviera más de 14 años y rondaría el hcp 6. Los padres siempre estaban detrás de ella y parecían su sombra.
Durante toda la vuelta fue jovial, muy educada y divertida, pero cuando nos acercábamos al final, se le veía más callada y se irritaba mucho más por los golpes fallados.
Terminó 10 más de campo, lo que era algo dentro de lo normal por las condiciones en las que jugamos. Al acabar en el 18 su padre se acercó y le preguntó cuántas había hecho. Nada de si te has divertido, si se lo había pasado bien, no. Directamente el resultado. Cuando le dijo que +12 la reacción del padre fue desproporcionada diciéndole que le había defraudado y dejándola atrás. Por supuesto la reacción de la niña fue llorar desconsoladamente. Dejó el golf a los pocos años porque literalmente decía que no era buena jugadora y que ya no se divertía jugando.
“Detrás de un buen jugador juvenil hay un padre pesado.” Kiko Luna.
2.- Hace unos años, en el parking de un campo coincidí con un padre y su hijo. Iba a jugar el niño, el padre solo acompañaba. Cuando pasé a su lado escuché al hijo como le decía claramente que no quería jugar, que no le apetecía. Desconozco los motivos, pero el niño fue claro como el agua.
Al cabo de un par de horas me los crucé por el campo. El padre le hacía de caddie y prometo que muy pocos jugadores amateurs he visto tan tensos antes de dar un golpe. Ninguno de los dos se estaba divirtiendo con lo que hacía. Uno porque veía que su hijo no estaba jugando bien y el niño porque directamente no quería estar allí.
3.- En el Cto. De España de 2ª en Gambito Golf Calatayud, como tenía tiempo hasta mi salida me pasé por el tee del 1 para ver cómo estaba todo. Allí estaban todos los padres de los jugadores. Unos con ellos dándole indicaciones técnicas de putt (sic), otros en corrillo hablando de si iban a entrar el año que viene en tal o cual torneo, de si el corte en otro había quedado muy bajo y otros limpiándoles los palos o atiborrándoles de cosas para meter en la bolsa. Luego a seguirlos por el campo, que el torneo permitía caddies, ejerciendo sobre ellos una presión que es perfectamente evitable.
4.- En diciembre pasado en la XVI Copa Peñón que se disputó en el Real Club de Golf de Tenerife, el tercer día me tocó salir por el tee del 10. Fui con tiempo y allí también vi un grupo de padres esperando que salieran sus hijos. Uno de ellos al llamar al tee a su hija (que son entre 8 y 10 minutos antes de que le toque salir), se le acercó, le dio un beso y le dijo literalmente: “Pásatelo bien e intenta jugar tu mejor golf.” Luego le dijo que lo llamara cuando terminara y se fue.
Lo cierto es que lo que hizo fue alejarse bastante y ver la salida de su hija. Luego sí que parece que se fue a la Casa Club a esperarla, pero tampoco descarto que siguiera con la misma estrategia y la siguiera a distancia durante el mayor tiempo posible. ¿Qué pensáis, acertado o no? Desde mi punto de vista sí. No influyó para nada en ella y le dio la autonomía que necesita para formarse como deportista y persona.
Muchas veces el perfil del padre que presiona en exceso al niño, suele tener varias características comunes. Aquí algunas:
Nunca ha destacado en ningún deporte a nivel regional o nacional.
Muchas veces en vez de ayudar asfixia con datos que nadie ha pedido o consejos que no está cualificado para dar.
Siempre visualiza a su hijo a medio plazo en un nivel deportivo rozando el profesionalismo.
Aunque parezca paradójico, está tan pendiente de su hijo que no se da cuenta de las señales de alarma que le transmite.
Los límites de la honestidad deportiva dejan de estar tan claros, traspasándolos alguna vez si la ocasión lo requiere.
Por supuesto que sin querer, anula la voluntad de su hijo, programándole los torneos en los que va a competir sin importarle fiestas, cumpleaños de amigos, actividades escolares o de otros deportes que practique.
Cuando acompañan a su hijo ellos son los que peor lo pasan, teniendo más pulsaciones por minuto que el propio jugador.
Nunca la primera pregunta que le hacen al niño es si se lo han pasado bien. Siempre es el resultado.
Si se ven reflejados con estas características puede que debiera cambiar algo de la relación con sus hijos o simplemente hablarlo con ellos para que les den su punto de vista. <así podremos evitar comportamientos claramente perjudiciales para todos como jugadores tirando palos, diciendo palabras mal sonantes, despreciando al compañero-competidor, etc.
Como ven este tema es peliagudo. Sobre todo porque desde dentro se ven las cosas de una manera y desde fuera de forma muy distinta. Pero siempre hay varias preguntas que me hago al ver a esos padres que van por el campo con los niños en formato pro, ¿les habrán preguntado alguna vez a ellos si realmente quieren que los acompañen? ¿Realmente creen que un joven de 16 años quiere o debe ir con los padres detrás tan pegados? ¿No ven que están ejerciendo una presión extra a la ya existente en este deporte de tan alta exigencia? ¿Se han dado cuenta de que muchos niños nada mas terminar el golpe se giran para recibir la aprobación de sus padres?
Como bien dice siempre mi amigo Kiko Luna, “Detrás de un buen jugador juvenil hay un padre pesado.” Pero… ¿hasta qué punto de “pesadez” es admisible? ¿Vuelcan sus frustraciones en sus hijos? ¿Cómo plantean el tema las federaciones regionales y española?
Como decía al principio este es mi punto de vista pero, como siempre, tienen a su disposición en Golfencanarias.com los comentarios para que puedan decirnos si están o no de acuerdo o simplemente dar su punto de vista que pueda enriquecer este artículo.
Hoy publicamos el capítulo 2 de la historia del Real Club de Golf de Tenerife. En él veremos cómo se acaba la etapa en la Quinta y se hace un nuevo campo en La Mesa Mota en La Laguna.
A partir del cierre del campo de La Quinta (año 1903) la isla de Tenerife se queda sin campo de golf, pero la afición por este deporte hace que un grupo de personas se unieron para buscar terrenos y poder construir un nuevo campo, cosa que por fin vio la luz a finales de 1912, año en el que se inauguró oficialmente el Campo de Golf de La Mesa Mota, situado a las faldas de la conocida montaña. Los terrenos fueron arrendados a Doña Delisa Cifra y Geraldy. Hay que recordar que una “mesa” es un término que la vulcanología se ha apropiado para representar una forma de inversión del relievedebida a la erosión diferencial que origina, en millones de años, una planicie superior.
Martín Rguez. Llanos. Foto Blog Pedro Medina Sanabria.
La Junta del Fomento del Turismo y sobre todo su Presidente Don Martín Rodríguez y Díaz-Llanos pusieron todo de su parte para que se pudiera construir el nuevo campo. Apoyaron logística y económicamente el proyecto desde el principio creyendo firmemente en él y viendo un futuro muy esperanzador porque en esa época se pensaba, con mucho acierto, que el golf sería generador de puestos de trabajo y reclamo para los turistas.
Tenemos datos por los libros de cuentas que hasta noviembre de 1912 hay apuntes de pagos a trabajadores que estaban preparando el campo, por lo que se supone que a finales de ese año ya se podía jugar en él, aunque no hemos podido encontrar ningún dato que certifique la fecha exacta de apertura.
La mayoría de sus socios eran extranjeros, siendo uno de los destacados el cónsul británico en la isla Mr. Roberts Carey Griffiths.
Los precios para poder hacer uso del campo eran los siguientes.
Cuota de entrada al club 50 pesetas
Suscripción anual 25 pesetas
Suscripción mensual 5 pesetas
*Las mujeres pagaban la mitad de estas cantidades
Green fee de visitantes 2 pesetas
*a partir de 1915 2,50 pesetas
Docena de bolas 20 pesetas
Bolas sueltas 2 pesetas
En la próxima entrega podremos ver cómo el campo de la Mesa Mota cierra por una serie de problemas y se buscan terrenos para construir otro campo, que sería el que conocemos hoy en día enclavado junto a la zona de El Peñón.
Haciendo clic aquípodrán ver el capítulo 1 de la Historia del Real Club de Golf de Tenerife.