La Incertidumbre rodea siempre al golf, que es un deporte con dos aspectos muy importantes, el técnico y el mental, donde cada vez más entendidos en la materia dan mucha más importancia al entrenamiento de este último.
Nuestro Coach Mental de referencia Francisco González nos explica en este post cómo “jugar” con la incertidumbre en vez de tratar de eliminarla.
Esperamos que os guste.
Nos hemos obcecado en convertir todos los ámbitos básicos y esenciales de nuestra vida, en un empeño por la eficiencia y la productividad. Queremos un mundo sin procesos, sin amor, que todo sea previsible, y lo estamos consiguiendo. La competición ha devorado al juego. (Jorge Dioni, periodista y escritor).
Convivir con la incertidumbre
En mi libro “El Entrenamiento Mental en Golf” digo que el golf es el juego de la incertidumbre y que concentrarse en el resultado y sobre lo que no se tiene control es perjudicial para el rendimiento, por lo que es fundamental centrarse en el proceso.
El golf puede entenderse como un deporte en el que la incertidumbre no es un accidente del juego, sino una de sus condiciones esenciales.
El jugador puede decidir la rutina, el objetivo, la estrategia, la selección de palo, la visualización y el movimiento pero el resultado final no está enteramente dentro de su esfera de acción y además, en el golf, la incertidumbre no aparece después del golpe, está presente antes de ejecutarlo.
El sufrimiento del jugador no procede tanto de la incertidumbre como de su resistencia a aceptarla.
El jugador quiere saber antes de golpear que la bola irá donde pretende. Pero esa certeza no existe. Cuando intenta conseguirla mentalmente, suele aparecer el exceso de control:
– ¿Y si fallo?
– Tengo que hacer birdie
– No puedo volver a hacer bogey
– Necesito que este putt entre
– Tengo que hacer un buen swing
El problema no es pensar en el resultado en sí. El problema es tratar el resultado como si pudiera convertirse en una variable bajo control mediante el pensamiento.
El golf no exige eliminar la incertidumbre, sino jugar correctamente dentro de ella.
Un jugador mentalmente fuerte no es aquel que consigue sentirse seguro antes de cada golpe. Es aquel que puede actuar con calidad sin necesitar sentirse seguro y eso cambia radicalmente el concepto de confianza.
La confianza no sería: Sé que voy a ejecutar bien, sino: No sé qué va a ocurrir, pero sé cómo quiero afrontar lo que ocurra. Es una distinción importante. La primera necesita certeza sobre el futuro. La segunda sólo necesita confianza en la propia capacidad de respuesta.
La incertidumbre hace que el golf sea un juego de decisión, no solamente de ejecución.
Incluso antes del swing hay incertidumbre: ¿Driver o madera? ¿Atacar la bandera o jugar al centro? ¿Dónde está realmente el peligro? ¿Qué efecto tendrá el viento? ¿Cuánto rodará la bola? ¿Qué lie encontraré?
Por tanto, el golfista no controla el resultado, pero sí puede gestionar probabilidades, por eso el buen jugador no juega con certezas, juega con probabilidades y esto permite diferenciar dos mentalidades:
Jugador orientado al resultado: Quiero que ocurra X
Jugador orientado al proceso y la probabilidad: ¿Qué decisión aumenta las posibilidades de que ocurra X y reduce el coste de que no ocurra?
Se trata de hacer todo lo que dependa de uno sabiendo que eso no garantiza el resultado.
El golf exige tomar decisiones y ejecutar acciones cuyo resultado no podemos conocer de antemano y por eso, la fortaleza mental en golf no consiste en conseguir certeza sobre lo que va a suceder, sino en desarrollar la capacidad de rendir bien sin necesitar esa certeza.
Esto tiene una consecuencia respecto a la concentración pues quizá el problema de “concentrarse en el resultado” no sea que el resultado sea malo como objeto de atención en términos absolutos, sino que el problema sea que el resultado pertenece al futuro y, por tanto, introduce una variable que el jugador no puede controlar.
La atención funciona mejor cuando está estrechamente vinculada al presente.
No puedes controlar:
– dónde termina exactamente la bola
– el bote
– el viento que habrá dentro de dos segundos
– si entra el putt
– qué score tendrás al terminar
Sí puedes controlar:
– dónde decides apuntar
– qué objetivo eliges
– tu rutina
– tu decisión
– tu compromiso con el golpe
– la calidad de tu atención
– tu respuesta al resultado
Jugador de proceso
Y en esto consiste ser un jugador de proceso y no de resultado, en prestar atención a lo que realmente puedes hacer y que te puede dar la mejor oportunidad de obtener el resultado que deseas.
La incertidumbre no es un problema que como golfista debas resolver. Es la condición que debes aprender a habitar pues no necesitas saber qué va a ocurrir para jugar bien. Necesitas saber qué hacer cuando no sabes qué va a ocurrir.
Hasta el próximo post.
Francisco González
www.golfmentalcoaching.com

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