El desinterés por el entrenamiento mental que publicamos la semana pasada, ha tenido una grata consecuencia en forma de segunda parte, que se presenta aún más interesante que la primera y que finalizará con una tercera parte.
Permítannos que vayamos directamente a él, en el que nuestro Coach Mental de referencia Francisco González nos explica qué pensamientos nos pasan a los jugadores por la cabeza y cuales de ellos son positivos o negativos.
Esperamos que os guste.
El desinterés por el entrenamiento mental. Por Francisco González.
El golfista amateur no rechaza necesariamente el entrenamiento mental, rechaza una solución cuya necesidad todavía no percibe, cuyo beneficio le cuesta visualizar y cuyo lenguaje tradicional no conecta con su experiencia cotidiana en el campo.
Analicemos el comportamiento del golfista amateur ante el entrenamiento mental y veamos sus principales barreras mentales, a la vez que les invito a identificar aquellas que pudieran tener.
Mi problema es técnico
Es probablemente la barrera número uno. El jugador hace un mal golpe y atribuye la causa al swing: estoy levantando la cabeza; estoy entrando demasiado por fuera; necesito mejorar el juego corto. Nunca atribuye el error a: tenía miedo de tirarla al agua; dudé si tirar a la derecha; no me comprometí con la decisión.
Incluso cuando el patrón real es claramente emocional o atencional el golfista amateur generalmente atribuye el error a una causa externa o técnica del problema, de manera que la ventaja de esa explicación es que proporciona una sensación de control. Si el problema es el swing, existe un ejercicio que puedo hacer.
El problema mental es mucho menos tangible y el jugador intenta solucionar con técnica problemas que a veces aparecen únicamente bajo presión, después de un error o cuando está pendiente del resultado.
Yo ya sé jugar, lo que me falta es jugar mejor
Esta es una barrera especialmente frecuente en jugadores de nivel medio. El jugador considera que el entrenamiento mental es algo para: profesionales, jugadores competitivos y muy buenos o juniors.
No entiende que las habilidades mentales no son una intervención para cuando existe un problema grave, son habilidades de rendimiento. Un hándicap 25 y un hándicap 5 pueden necesitar entrenamiento mental, pero probablemente para cosas diferentes.
Por ejemplo, el primero puede necesitar: gestión de la frustración, control de la atención o rutinas. El segundo puede necesitar: gestión de la presión, gestión de las estrategias o control de expectativa.
Yo soy así
Esta es una barrera peligrosa para el rendimiento deportivo: Es que soy muy nervioso; tengo mucho carácter; cuando me enfado, me enfado; siempre he sido muy negativo; soy muy competitivo.
Pero todo eso son conductas y no son una característica de la personalidad y no olvidemos que las conductas son modificables. Desde el punto de vista mental o psicológico resulta muy cómodo creerse esas conductas porque elimina la necesidad de cambiarlas. Si soy así entonces no hay nada que entrenar.
No se es necesariamente una persona nerviosa, negativa o competitiva pues normalmente puede tratarse de haber aprendido determinadas respuestas ante determinadas situaciones. Y aquello que se aprende puede modificarse.
El resultado proporciona una falsa sensación de causalidad
Un jugador hace 82 y al día siguiente hace 91 de modo que busca una explicación: ¿cómo puede ser si ayer estaba pegándole muy bien?. Quizá el swing haya sido prácticamente igual pero lo que cambió pudo ser: sueño; estado emocional; expectativas; viento; decisiones; atención; paciencia; respuesta a los errores.
El golf tiene una enorme variabilidad estadística y eso hace que el jugador pueda atribuir incorrectamente el resultado a una causa concreta, lo que dificulta todavía más la valoración del entrenamiento mental.
Una sesión de entrenamiento mental no garantiza bajar cinco golpes mañana pero puede aumentar la probabilidad de ejecutar mejor determinadas conductas durante muchas vueltas. El beneficio, por tanto, es probabilístico y acumulativo, no necesariamente inmediato.
En el próximo y último post de la serie expondré las restantes barreras a las que se enfrenta el golfista amateur que le impiden entender y reconocer el auténtico valor que tendría en su juego el entrenamiento mental. Hasta entonces.
Francisco González
www.golfmentalcoaching.com

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